AL VOLVER LA ESQUINA

Hay veces que los títulos se resisten y, por más que se ocurren parece que no resultan. Algo así me ha pasado con éste. Porque esta página, en principio, quería haberse llamado Otros paisajes. Unos paisajes que pudieran ser geográficos, naturales, pero también humanos, interiores y personales, o ambos a la vez. Definitivamente no me pareció un buen título. Parecía pretencioso para unos contenidos tan sencillos y decidí que, más bien, podía ser éste Cuaderno de viaje. Pero también ahora me parece exagerado, porque su esencia, en realidad, está más cerca de un bloc de notas, de una pequeña agenda o una libreta de apuntes. De esas que se llevan en el bolsillo y en las se plasman ideas, tímidos propósitos, pequeños detalles que nos inspiran las luces, las horas, las calles, o los pasos que damos. Esos destellos del pensamiento que no son más que simples ocurrencias que aparecen ligadas a un sitio, a un día, un momento, diferentes muchas veces de los cotidianos, otras no tanto.  O que dormitaban, y despiertan ante el descubrimiento que nos produce un entorno distinto, por cercano que esté.

Es frecuente, que ante la vista de un ambiente que no es el conocido, de una mirada que no es la habitual, nos sintamos más predispuestos a recibir señales, a percibir pequeños detalles que, diariamente nos pasan inadvertidos, y suceden sin ser apreciados. Y salir de nuestro pequeño mundo es, casi siempre, encontrarnos con algo diferente por sencillo y simple que sea: es explorar, descubrir, toparse a veces, con otros elementos, también con nuevas impresiones. A veces muy cercanos aunque desconocidos. También advertidos y temporalmente arrinconados. Y para que esto ocurra no es necesario recorrer grandes distancias, basta, casi siempre, con abrir una puerta y llevar en el equipaje curiosidad y espacio para la sorpresa y el asombro. Y, por supuesto una gran predisposición para dejarse seducir y conmover. Este equipo nos permite ver aquello que se nos presenta, lo busquemos o no, con otra mirada, más dispuestos a atenderlo, a percibirlo y a emocionarnos.

Y estas páginas, que en realidad no lo son, se disponen a recoger apuntes, imágenes, percepciones, sensaciones, vivencias, emociones, que tienen en común estar señaladas por una particular geografía a la que contribuyen la naturaleza y las creaciones del hombre. Y también a registrar sutiles descubrimientos, discretos instantes y momentos tan intrascendentes como propios y tan frágiles como únicos. Unos hallazgos, unos encuentros más bien, que están tan cerca…, justo ahí al lado, al volver la esquina.

  • DUERO PORTUGUÉS

    Terrazas do Alto Douro Viñas y olivos, muy de vez en cuando, bajan a saltos hasta el río. Escriben la tierra, con alfabeto morse, en código cifrado de líneas y de puntos. ¿Qué no están diciendo? No hace falta entenderlo, con mirarlo nos basta. Es un paisaje escrito por la mano del hombre: esforzada y…


  • ALTO DOURO VINHATEIRO

    Paisaje de terrazas. Valle del Alto Douro portugués Alto Douro Vinhateiro. Miro el paisaje y descubro un manto pardo, ocre como la tierra. Con minuciosos bordados de hilos verdes, festoneado de cepas y cosido con hebras ricas como el oro, como el ámbar más preciado. Y como el rubí más valioso y puro. Alto Douro…


  • EN PORTUGAL

    Paisaje en terrazas con vides. Alto Douro. Portugal. Las terrazas se extienden, como un manto bordado, hasta el rico valle: Cauce majestuoso que el Duero domina, y formó para sí mismo corriendo, país abajo, hacia la mar, por Porto. (Septiembre, 2012) Río Douro a su desembocadura por Porto. Portugal. Paulo Fernandes.


  • PRAIA DE AGUIEIRA (II)

    Había en la ría heridas aún abiertas y cicatrices marcadas en la arena blanca. Y lajas de piedra. Llegó el crepúsculo y el cielo se vistió de nubes naranjas, el gran sol se volvió de cera, transparente. El agua fue cubierta del turquesa al púrpura, como la llaga abierta de este estuario. Bajo el cielo,…


  • PRAIA DE AGUIEIRA (PORTO DO SON)

    Praia de Aguieira, panorámica. Porto do Son (A Coruña) Esa tarde de octubre subimos, en coche, hasta San Lois. Jose quería enseñarme tanto el paisaje interior del monte como el que se pude ver desde allí, magnífico. Para llegar desde Noia cruzamos la ría y pasamos por delante do Pazo da Pena Douro, al que…


  • LLEGAMOS A ÁVILA

    El día ha ido dejando atrás la tormenta. Parece que nos iba siguiendo los pasos: nubes grises delante, cielo espeso y lienzos de agua a uno u otro lado. Así, durante horas. Y algún aguacero, de vez en cuando. Ahora nos da un respiro. Ya divisamos Ávila, apacible y cercada, delante de nosotros. Tras de…


  • PAISAJE DIVINO

    Bajo este sol que asoma entre nubes de plomo se alzan piedras seguras tan grises como el cielo. Son rocas de granito, suelo y sostén de Ávila. Hay cielo de tormenta y bochorno en el aire. Llovió hace un rato y lo iluminó todo: el contorno de las nubes, los sillares dorados de su apretado…


  • ENTRE ÁVILA Y ARÉVALO. EN CAMINO

    Los campos se suceden de aburridos sembrados, idénticos, iguales, uniformes, páramos infinitos, horizontal planicie. Ya muy cerca de Arévalo, se convierte en pineda el regular paisaje. ¡Qué bello está el pinar! Este sembrado inmenso de árboles en línea, alfombrado de púrpura, de gramíneas cubierto. Un don de primavera. Y esta monotonía… se ha vuelto tan…


  • ÁVILA TIENE

    Ávila tiene cimientos de piedra y una fuerte muralla que la circunda, un hermoso cercado, dorado y justo, que la defiende. Una sólida peana sobre la que alza, una espadaña alta, un caserío turbado y una sagrada fortaleza. Esta sobria ciudad está santificada y presume de ser sagrada, austera y recia. Y es que tiene…


  • ÁVILA MIRA DESDE ARRIBA

      Ávila mira desde arriba, desde su atalaya de capital y cima, desde más de mil metros de calor y de frío, de vientos vespertinos. Ávila toca el cielo desde sus espadañas, que clava como lanzas en el aire celeste o en las nubes opacas, atmósfera sagrada. Ávila se recrea en su prisión divina. Encerrada…


  • ÁVILA, ERES

    Eres una ciudad de santos encerrados, y también penitentes, fundadores de dogmas y doctrinas hispanas. Eres una ciudad de conventos, de iglesias y personas devotas. Oh, villa confinada, tras piedras centenarias, de sillares solemnes, de lienzos señoriales, y atalayas sublimes, que reza padrenuestros tras una fortaleza. Mística como pocas, única, como una, y siempre misteriosa.…


  • ÁVILA

    Al regreso de un viaje reciente al norte de España, decidimos parar en Ávila y estar dos días en la ciudad. La conocíamos, pero más bien de paso. Las otras veces que estuvimos en ella apenas nos dio tiempo de pasearla, de respirar el aire místico que parece acompañarla. En esta ocasión se presentaba esa…


  • ÁVILA RECLUIDA

    Ávila, amurallada, desconfiada y mística. Parece que confía más, en Dios que en los hombres. Hasta su catedral es una fortaleza. (Junio, 2013)


  • OCASO EN FISTERRA (FINISTERRE)

    Atardecer en Finisterre Para acercarse a Fisterra cualquier hora del día es buena. Recuerdo que la primera vez que llegué hasta el faro -hace ya de eso  muchos años- era al atardecer y el viento, que parece que allí da la vuelta al mundo, azotaba con fuerza. Pero el encuentro con uno de esos fines…


  • EL CABO DEL MUNDO

    En el cabo de Finisterre Siempre es emocionante llegar hasta Fisterra, y encontrarse delante la curva de la tierra. Se dobla el horizonte porque todo lo abarca. Y en el final del mundo, el mundo da la vuelta.


  • PONTEVEDRA

    Recién entrado el otoño, Pontevedra me pareció una ciudad tranquila, que respira al ritmo del hombre, que camina al ritmo del hombre. Una ciudad que vive con un acorde propio marcado al compás de tañidos que soplan y resoplan en el aire y por la cadencia del agua que derraman sus hermosos surtidores. Me recibe…


  • CASTRO DE BAROÑA (PORTO DO SON)

    Al atardecer, fuimos una vez más, Jose y yo, hasta el castro. Recuerdo cuando estuvimos la vez anterior, cuatro años antes, los dos, y también Rafa, a quien llevamos para que conociera este rincón que tanto nos atrapa. Tenía todo una luz diferente, más clara y luminosa, menos enigmática. Era entonces agosto, y era también…


6 respuestas a AL VOLVER LA ESQUINA

  1. JV dijo:

    Pontevedra, el puente viejo, creo que significa.
    La Galicia que conozco es solo la de Álvaro Cunqueiro. Y me da un poco de miedo ir descubrir que no existe.
    Gracias por este destello que, desde luego, invita a ir.

  2. Isabel dijo:

    Tus poemas tienen la sencillez de lo grandioso y de lo cercano. Tus palabras, profundas y al mismo tiempo cotidianas, reflejan y conectan con experiencias comunes y nos llegan, y nos transportan a dentro y a fuera, a pensamientos, realidades, viajes, ilusiones… Te agradezco que todo eso que tienes, y que seguirás teniendo, lo sigas compartiendo con nosotr@s

  3. Gracias, Isa, por esas hermosas palabras. No sabes cuánto me alegra que estas sensaciones mías puedan ser compartidas. Pero eso significa, sobre todo, que también están en ti. Si soy capaz de despertarlas en ciertos momentos, además de muy satisfactorio, para mí también es emocionante. Tú ya lo sabes.

  4. Isabel Pérez Sánchez dijo:

    ¡Oh, Ávila! Aquí me pierdo! Me has llevado a octubre de 2006, a un viaje que hicimos Pepe y yo. Llegamos de noche y había llovido. Entramos en esa ciudad fortificada y sentí una seguridad y una plenitud casi mística, de paz, de tranquilidad… Ese sitio fue capaz de transportarme muy lejos, en el espacio y en el tiempo, y esa amplitud de miras, me ayudaron con mis angustias y dolores, como si todo fuera menos porque compartes lo presente y lo pasado y lo propio parece que se desvanece. Ese paseo que dimos esa misma noche, con el suelo mojado y la luz mortecina, hasta llegar a la escultura de santa Teresa, fue muy especial y tú, Mercedes, con tu escrito y tus poemas me los has traído a la memoria y te lo agradezco, porque esos momentos, ya casi olvidados, fueron muy importantes para mí. Gracias, como siempre, gracias.

    • Bueno, Isa. Como somos amigas y conocemos mucho de nosotras, sé perfectamente a qué octubre te refieres. Muchas veces, las ciudades, como todo, lo percibimos desde nuestra subjetividad, nuestros momentos y nuestras emociones. Supongo que encontrarte con la ciudad en otoño, después de la lluvia, al atardecer, debió de impresionarte. Tu necesidad de ver nuevos paisajes, también. Recuerdo lo que disfrutasteis en aquel viaje. Y, aunque supongo que no los has olvidado, me ha alegrado mucho traértelos de nuevo a la memoria, de verdad. La verdad es que Ávila encierra tras de sus muros muchas angustias, eso nos lo han enseñado la historia y la literatura. Y ahora, leyendo tu comentario, me ha venido a la cabeza la imagen de una ciudad encarcelada, como los místicos que la habitaron que, también, como ellos, se pone de puntillas, se levanta por encima de la fortificación que la rodea y mira hacia arriba, intentando alcanzar algo más alto. La propia roca sobre la que se yergue le ayuda.
      Mientras, algunos de sus campanarios, sus calles, sus plazas, tan parecidos también a los de otras ciudades castellanas, tan recogidas, parecen abrirse paso fuera de la muralla, buscando, quizá, también su lado más terrenal y humano. Y compensando su existencia, de algún modo. Gracias Isabel, por tu comentario. Y gracias por ayudarme a mantener este rincón. Un beso.

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