Las murallas de Ávila. La ciudad, dentro. Fotos JMVargas
Eres una ciudad
de santos encerrados,
y también penitentes,
fundadores de dogmas
y doctrinas hispanas.
Eres una ciudad
de conventos, de iglesias
y personas devotas.
Oh, villa confinada,
tras piedras centenarias,
de sillares solemnes,
de lienzos señoriales,
y atalayas sublimes,
que reza padrenuestros
tras una fortaleza.
Mística como pocas,
única, como una,
y siempre misteriosa.
Estás, de todo, lejos,
menos quizá de Dios,
o eso pretendes.
Tus hombres y mujeres,
tan recios como austeros,
soportan el calor,
y resisten al frío.
También de eso presumen.