
Al regreso de un viaje reciente al norte de España, decidimos parar en Ávila y estar dos días en la ciudad. La conocíamos, pero más bien de paso. Las otras veces que estuvimos en ella apenas nos dio tiempo de pasearla, de respirar el aire místico que parece acompañarla. En esta ocasión se presentaba esa oportunidad y decidimos aprovecharla. Además, queríamos acercarnos a Arévalo, sede este año de la exposición Las Edades del Hombre que, bajo el título de Credo, rinde claro homenaje a la fe -nada mejor entonces que esta tierra- y a Madrigal de Altas Torres. Ciudades, estas dos, ligadas a la figura de Isabel la Católica, la segunda por nacimiento (también donde encontró la muerte fray Luis de León), la primera por ser el lugar donde pasó la niñez y estar especialmente ligada a su figura. Ambos municipios están en la comarca abulense la Moraña, custodiando edificios mudéjares y rodeados de inmensas llanuras de cereal, paisajes de la meseta castellana que parecen infinitos.
Y atravesando algunos de esos campos sin fin nos fuimos acercando a nuestro destino. Cuando emprendimos el camino por la mañana, parece que ya dejábamos la lluvia atrás, pero también ésta nos esperaba más adelante. Y así, durante el trayecto, se fueron intercalando espesos nublados, alguna tormenta que nos acechaba, chubascos y cielos que se abrían dejando pasar, por momentos, un sol intenso atrevido. Una jornada de tormenta que iba evolucionando al mismo tiempo que lo iba haciendo el paisaje. Y, después de algún desvío intencionado, llegamos por fin a la ciudad amurallada. Qué curioso, en este viaje habíamos estado en tres ciudades cercadas por muralla, todas ellas magníficas, singulares. Eran, además de ésta, León y Lugo.
Cuando entramos en Ávila la tormenta había estallado poco tiempo antes, nos había cogido de lleno kilómetros atrás y aquí, las nubes, todavía pesadas y oscuras, se iban deshaciendo alumbradas por la inmensa luz que les iba dando alcance. Hacía un cierto bochorno y la luz intensificaba la limpieza del aire. Así fue como nos la encontramos.




