UN LAZO ROSA

Creania, la ninfa del río Dargle, Frederic Leighton 1880. Fragmento.

El 19 de octubre se conmemora el Día Mundial del Cáncer Mama. Desde su institución por la Organización Mundial de la Salud hace años tiene como intención, entre otras, la de dar visibilidad a la enfermedad y alertar a las mujeres sobre la tan importante detección precoz. Por este motivo, el mes de octubre se ha teñido de rosa.

Les aseguro que a esta enfermedad le puede venir bien cualquier color, excepto el rosa. Sin ánimo ni deseo de ser negativa, no es rosa el panorama que presenta.

En cuanto a la visibilidad, afortunadamente cada vez se es más consciente de ella y con ello, aunque la detección precoz tiene aún mucho camino por delante, también hay tramos ya recorridos por fortuna para futuras pacientes (lo hago en femenino porque es lo más habitual, pero también hay hombres que padecen esta enfermedad). Es cierto que en los tratamientos se ha avanzado, pero hay un aspecto muy complejo en el queda aún un largo y difícil recorrido, como es el caso del cáncer metastásico, por ejemplo.

Así que, en los primeros años, seguramente esta puesta en escena tendría un sentido, pero, pasado ya un tiempo, parece como que lo hubiéramos integrado como algo más en la cotidianidad de nuestras vidas y creo que, de alguna manera, estamos cayendo en una cierta banalización. Y pocas cosas son tan peligrosas como banalizar la salud o la enfermedad. Cuando llega octubre, y las fechas próximas a la señalada, las fachadas de entidades, monumentos y obras  públicas se iluminan de rosa, las marcas de cosméticos y productos de higiene y algunas líneas de grandes superficies y supermercados ofrecen una equívoca contribución por la compra, pues seguramente luego la desgravarán; las farmacias, por ejemplo, tienen una hucha con este objetivo todo el año, una pequeña limosna para un gran propósito, como las antiguas alcancías que sacábamos en la época colegial para pedir por el Domund. Y grupos, asociaciones y entidades de todo tipo organizan actividades lúdicas y de convivencia.

En el último caso no puedo negar la buena voluntad y la contribución en poner en común a personas que seguramente tienen mucho que contarse, que compartir, y hacerlo de un modo amable. Pero no sé si son conscientes de que esta buena voluntad es muchas veces utilizada en beneficio de muchos impostores que salen también en la misma foto.

En los otros, me da la impresión de que se trata de solo de publicidad y casi me atrevería a llamarlo cruel negocio y rentabilidad, además, convenciendo a clientes de hacer una labor social y allanar sus conciencias mientras dejan sus ganancias.

Le damos la misma importancia a un día para advertir de una enfermedad cada vez más común que a la victoria del equipo local, por poner un ejemplo, y vestimos del color elegido todo aquello que puede llamar la atención.

Todo es banal, todo se trivializa.

«Dama con lazo rosa», Eulogio Varela Sartorio (1893) Museo Municipal de El Puerto de Santa María

Les aseguro también que, en los hospitales, las salas de espera, las consultas de oncología, las cabinas de tratamiento, en las casas y los hogares de los pacientes, la banalidad está fuera de lugar, y todo esto se vive de otra manera, porque se hace desde dentro y conscientes de muchas necesidades no cubiertas.

Yo llevo más de siete años acudiendo por este motivo a un hospital público y en este tiempo he ido viendo cómo los pacientes van aumentando -desgraciada o afortunadamente, porque cada vez hay más esperanza de vida y la enfermedad se vuelve crónica en algunos casos- pero también, por el contrario, cómo el personal ha ido disminuyendo -no se cubren vacaciones, ni bajas, por ejemplo- las consultas se quedan cortas, las salas de tratamiento se hacen insuficientes, etc. etc. y claro, las esperas cada vez son más largas y el nerviosismo que ya se lleva aumenta.

Y de alguna forma lavamos nuestras conciencias dedicando un día o mes entero al color rosa o saliendo a correr con una camiseta o un pañuelo del mismo color. Para un enfermo la vida no es rosa en ningún momento, por optimista que se quiera ser.

Con toda esta trivialidad yo tengo la impresión de que, de alguna forma, se le pierde la atención, la consideración y, aún más, el respeto, a los pacientes, a sus familias, a los cuidadores, sanitarios, médicos y a los investigadores.

En lugar de salir a celebrar quizá sería más beneficioso, y más respetable, salir a pedir más atención, más apoyo y más financiación a la investigación, tratamiento y cuidado para esta y otras enfermedades.

Los gobiernos y las instituciones están dilapidando, se puede decir así, un dinero de todos en empresas, sanitarias, farmacéuticas o de otro tipo, cuyo objetivo real no es otro que el lucrativo. Y claro, eso resta a la asignación, a la financiación en provecho y beneficio de todos, pacientes actuales, pacientes futuros, y de los profesionales que luchan por mantenerlos también, por supuesto. En definitiva, a la riqueza de una vida mejor para todos.

Al margen de la tan necesaria investigación y de la dotación pública de salud y viviendo más a pie de calle, hay detalles que no son de recibo para una sociedad aventajada como la nuestra. Cualquier paciente en tratamiento de quimioterapia tiene una serie de efectos secundarios que deben ser paliados para poder mantener una calidad de vida básica. Hay casos, por ejemplo, en que se deben utilizar colutorios u otros productos que duran tres días y cuestan 20 euros, algo que no cabe en la cabeza. En este caso son artículos que no financia la Seguridad Social, pero si se padece por ejemplo estreñimiento, los laxantes deben ser recetados por el médico y en la farmacia hay que pagarlos al cien por cien, otro sinsentido, pues en estas situaciones son absolutamente imprescindibles. Esto por poner sólo unos ejemplos básicos, sin hablar ya de higiene bucal, capilar o corporal.

A veces esto, por fortuna, se puede permitir y, claro, es prioritario. Pero en la mayoría de las familias estas cosas no son accesibles para muchos de los pacientes.

Si en estas situaciones tan sencillas impera el beneficio económico sobre el de la vida o el bienestar de las personas, en otras tan importantes como la investigación y una buena y eficaz sanidad pública al alcance de todos, ¿qué pasa?

Por eso, para mí, el 19 de octubre no es un día de celebración ni de mensajes sensibleros, debería ser una fecha de reclamación, de reivindicación y de exigencia. No un día mudo de elementos iluminados, sino ruidoso y dedicado a alzar la voz, reclamar y dar luz a las personas para que sean vistas ellas y sus necesidades. Un día de unión y de lazos, desde luego, pero no de color rosa. Y así, por supuesto, cada uno y todos los días del año.

En el poema “Las dos linternas” (Las Doloras), Ramón de Campoamor (1817-1901) incluía por primera vez una frase acertada, por cierto, que ya quizá por ello se ha convertido en popular, aquella de que “… todo es según el color del cristal con que se mira”. Y así es, puedo estar equivocada y ver las cosas de una manera muy personal, como cualquiera, pero es así del color que yo lo veo. Y me gustaría que fuera el color de la esperanza y, sobre todo, el de la confianza, y qué mejor que ver sin filtros la claridad de un tiempo mejor.

Imagen de cabecera: «Movimiento sufragista, la heroína herida». Obra de Santasusagna. La casa de la seda. Barcelona.

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18 respuestas a UN LAZO ROSA

  1. José Ramón dijo:

    Gracias, Mercedes, por explicar una problemática desde un punto de vista tan objetivo y, a la vez, reivindicativo y respetuoso. Muchísimos besos y enhorabuena por el excelente artículo.

  2. Mercedes_GP dijo:

    Muchas gracias, José Ramón. Hay aún mucho por recorrer. Un beso

  3. Olga Lozano Cid dijo:

    Excelente visión y explicación, Mercedes. Un gran abrazo

  4. Asun dijo:

    Totalmente de acuerdo con todo lo que dices, y muy importante que todos los fármacos que precisen estén financiados al 100%,
    Que bien lo escribes y explicas amiga mía .
    Muchos besos.

  5. Manuel Yebenes dijo:

    Enhorabuena Mercedes, muy realista el artículo en el que señalas toda la parafernalia que se monta en la celebración y que debería ser más reivindicativa
    Un abrazo

    • Mercedes_GP dijo:

      Muchas gracias, Manolo. Has dado en el clavo. Y sí, se trata de un tema muy serio en el que aún hay mucho camino por andar en el terreno investigador y asistencial. Y los medios son muy necesarios. Un abrazo también para ti.

  6. Manuel Pérez dijo:

    Magnifica reflexión haces Mercedes, critica y acertada, es mucho lo avanzado, pero queda tanto o mas por recorrer. Un beso grande

  7. Isabel Pérez Sánchez dijo:

    Cuánto me alegra, Mercedes, leerte en tu Palabreando👏👏👏 cuánto echaba de menos tus palabras escritas, tu visión de las cosas, de la vida… Escribes y me quito el sombrero ante tí, amiga, porque tu escrito es firme y sabio y sabes trasmitir como nadie esta realidad que conoces. Eres una valiente cariñosa, que tengo la suerte de tener cerca. Un abrazo nuestro

  8. María Luisa Cortina Vázquez dijo:

    Interesante tu reflexión y muy cierta en todo .
    Necesitamos cada vez más que nos cuenten verdades y nos abran los ojos .
    Me alegro en retomes el blog y nos hagas partícipes de tus inquietudes .
    Un abrazo grandote.

  9. Javier Gazzo Rivas dijo:

    Estoy de acuerdo Mercedes en que un día de celebración de cualquier causa puede frivolizar la importancia del asunto. Cómo bien dices “En lugar de salir a celebrar quizá sería más beneficioso, y más respetable, salir a pedir más atención, más apoyo y más financiación a la investigación, tratamiento y cuidado para esta y otras enfermedades”
    Un abrazo

    • Mercedes_GP dijo:

      Sí, Javi. Aunque nunca me han gustado, no me parece mal la dedicación de un día a poner el foco en algo importante. Hasta ahí, vale, pero todo se convierte en celebración, y no lo es. La verdadera importancia de este y otros asuntos es poner medios y lo primordial es pedir que se pongan esos medios, para profesionales y usuarios, para que unos puedan hacer mejor, y en mejores condiciones, su trabajo y para que todos tengamos mejor atención. Y las fechas simbólicas creo que tienen sobre todo ese objetivo, solicitar, pedir y exigir. Es el único modo de avanzar.
      La investigación y la sanidad públicas, de las que estábamos tan orgullosos, se vienen minando poco a poco, pero ese es un tema que, aunque pueda venir al caso, y está presente en este texto, requeriría una reflexión más profunda. Quizá pueda ser el tema principal en otro momento.
      Muchas gracias por tu comentario y un abrazo.

  10. Ana Alcázar Fuentes dijo:

    Enhorabuena Mercedes!
    Totalmente de acuerdo contigo.
    Un abrazo enorme

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