PAISAJE DIVINO

Bajo este sol que asoma
entre nubes de plomo
se alzan piedras seguras
tan grises como el cielo.
Son rocas de granito,
suelo y sostén de Ávila.
Hay cielo de tormenta
y bochorno en el aire.
Llovió hace un rato
y lo iluminó todo:
el contorno de las nubes,
los sillares dorados
de su apretado anillo,
las paredes, almenas,
torres y barbacanas.
Entre el recio peñasco
y la villa bendita
hay un aro de historia:
la perfecta muralla.
Y esta luz de la tarde,
tan limpia como un rezo,
lo separa del fondo,
lo define y despega
en su escala perfecta.
Bajo este inmenso cielo
tormentoso y soberbio,
¡qué magnífica estampa!
¡qué divino paisaje!

Esta entrada ha sido publicada en Al volver la esquina, Mira que te cuento y etiquetada como . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *