Puede abrigar el silencio
como una sepultura,
y encerrar como un nicho
cerrado y oscuro
el tiempo y la existencia.
Acariciar, como un rayo
de luna, frío y blanco,
en medio de la noche.
Puede abrigar el silencio,
sí, reconfortar incluso
cuando es amable y dulce,
cuando es benigno y tibio.
Y cuando nos arropa
y envuelve el pensamiento
donde reconocernos.
También puede encerrar
la vida para siempre
y que desaparezca.
Y que se agote
sin ninguna esperanza.
Y llenar y vaciar, de golpe,
el mundo a nuestro alcance.
Sin que nada nos llame,
sin que nadie lo rompa
sin que se quiebre apenas
el espejo sin luna.
Puede enterrar el silencio
tanto, tanto, y tan poco,
como la muerte a veces.
(2016)