
Imagen: Wikipedia
En la mañana cubierta de nubes
de este día de noviembre
en que el otoño se presenta
tímido, tibio, lento, despacioso,
el cielo se ha abierto de golpe
enviando la luz, limpia claridad
que lo atraviesa con dificultad.
Como la mirada de Dios
siempre vigilante,
la que nos enseñaron,
con sus rayos extendidos,
esos que llegaban a todas partes.
Y sí esta es la mirada de Dios,
es la bienaventuranza de la luz
que quiere llenar el día.
Pero no amenaza, al contrario,
lo que viene amenazando,
divina advertencia,
es la lluvia benefactora
mientras la bóveda de nubes
cierra sus ojos para el llanto,
uniendo sus párpados grises,
lloro que, hoy, viene cargado
de agua bendita.
(Noviembre, 2018)

Imagen: Meteored





Muy bonito.
Gracias. Besitos.