ATARDECER EN CASTILLA


Por la meseta abajo,
el celaje va oscuro.
Y al fondo, brilla un fuego.
Y en la luz que se aleja
entre nubes tan bajas,
tan azules, tan grises,
cerrándole el camino
se llena el horizonte
del calor de la tarde.
Sí, es la luz que se va,
despacio, hacia otro sitio,
donde será también
bien recibida.
Y a lo lejos, confusa,
la claridad errante
con la mar se confunde.
Las luces enredadas,
despistan a la vista:
¡Mira el agua!
Allá al fondo,
dice una voz amiga.
Un océano de aire
nos burla desde lejos,
ocaso singular
de tierras sin salida.
Cómo engaña a la tarde,
adormecida y rota.
Pero, ¡Cómo va a haber
mar en Castilla!

(Noviembre, 2013)
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