
Cola de caballo. Huesca (Aragón)
Se derrama el tiempo
como el agua,
como la arena.
Se va perdiendo
a paso lento
en el camino.
Se extiende
fuera
de nuestros contornos
arrastrando la vida
en su curso.
Perdiéndose
sin límites ya
para nosotros.
Y deja una cáscara
vacía de días
y de horas,
vacía de vidas
y de sueños,
de sombras
y de luces,
de sentires.
Se derrama,
como lava
que no llegará a piedra,
siempre fluida,
siempre líquida,
siempre huyendo,
arrasando el camino.
Y deja vacío
el mundo
y quién lo habita.
Y nos va matando
en su huida,
definitivamente.
Se derrama el tiempo
delante de nosotros
como una gran clepsidra
o un gran reloj de arena,
medidores pasivos
de vidas que se acaban,
que vuelven, que no ceden
pero todas distintas.
y muertas todas,
para siempre,
algún día.
Se esparce
como virutas que vuelan,
que se alejan definitivamente.
Se derrama, y se pierde
por las rendijas del suelo
que pisamos, que hundimos,
hasta que ya no pueda
con nosotros.
(2023)

Tormenta de arena en el desierto





Me ha gustado muchísimo la descripción del tiempo, en palabras y con las fotografías que las acompaña.
Muchas gracias, Javi, por tu comentario. Parece que te gustan las metáforas sobre el paso del tiempo. No me extraña. Es algo constante y universal. De forma, a veces, imperceptible, el tiempo lo va desgastando todo, cambiándolo de forma y de lugar. Es su cometido. Un abrazo.