
Un beso tibio,
casi frío,
cortés y falso,
un compromiso
acaso indeseado.
Un silencio repleto,
de palabras mudas.
Una mirada baja,
quizás avergonzada,
y hasta algo triste.
Y volver la espalda,
cada uno por su lado.
Perfecta despedida.

«Separación». Edvard Munch. 1896 y sf. Museo Munch Oslo y Colección privada.




