
Olas en la orilla. JMV.
Llegan las olas. Pero son como las despedidas. Solo dejan la espuma como un recuerdo. La arena mojada, húmeda, durante un tiempo. Y luego, nada. Y viene la siguiente. Y repite su danza algo más lejos. Y, una a una, suenan a partida. Y juntas, a adioses, grandes como mareas. Endebles y lentas, cobardes y mudas. O gigantes y dolorosas, rugientes y crueles. Desde un lugar incierto vienen las olas. Siempre para marcharse. Y luego, nada. Y van dejando señales, estrías de memoria. Y la tierra llorosa rozada por ausencias. Parece que quisieran quedarse las olas. Pero se acaban yendo. Y luego, nada.




