
En el cielo turquesa de la tarde de otoño, esas nubes son pájaros prendidos en el aire, como broches oscuros de una capa de fiesta. Por poniente, se alejan en bandada compacta, directos a las sombras. Y mientras, brilla Venus, que allí, al otro lado, saluda con su luz anunciando la noche. (1 de octubre de 2013)




