TARDE DE INVIERNO EN EL TREN

«Lluvia, vapor y velocidad. El gran ferrocarril del Oeste», Joseph Mallord William Turner, 1844. National Gallery, Londres (Reino Unido)

Va haciendo el tren 
su aprendida parada
en estaciones desiertas, 
como huecas, silenciosas.
En las que nadie sube
y donde no se baja nadie.
La campanilla rompe
un aire gris y frío
a la orilla de un pueblo
que se come la niebla.
Una sombra de uniforme
sale, con paso lento,
a la nada que hay detrás.
Y comienza a moverse 
el paisaje pobre
tras la ventanilla.
Un pequeño salto.
un ruido agudo, 
el chasquido de arranque.
Y el tren, avanza de nuevo.
Quedan horas aún
entre esta tierra triste
húmeda y fría, 
de color gris 
y verde oscuro
a esta hora de la tarde.
Y extraña, nostálgica, 
llorosa en este mes de enero.
El destino está 
todavía un poco lejos.
Y el pasajero se recoge de nuevo
en el melancólico calor interior
de su asiento de turista.

(Enero 2020)

Estación de Puebla de Sanabria. Zamora (España). Atardecer.

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2 respuestas a TARDE DE INVIERNO EN EL TREN

  1. Olga Lozano Cid dijo:

    Los trenes…siempre sensibilizan el tiempo en su interior y los paisajes en el exterior. Nostálgicos, bulliciosos, con aleteos paisajísticos de rápida mirada, alegres, de ventanillas luminosas, o tristes, con cadenas hechas de gotas de lluvia en ellas, grises, como tú escribes. Pero siempre llenos de vida y vidas…

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