
Amaneció hoy el día desconsolado y gris, triste, como de tarde. Como de tarde larga que no acaba. No anda lloroso sólo recogido crepuscular y mustio, como esa tarde larga, de ocasos extendidos de junio. Larga, larga pero, sin el color rosado de la despedida, doliente, largo, interminable, opaco y deslucido. Amaneció hoy el día como de tarde larga camino del verano, callado, sumiso, taciturno. A modo de partida, como queriendo irse desde la amanecida, Desdibujándose, sin contar los saltos de las horas como siempre. Pesada y silenciosamente, sin romperse del todo, y sin brillo, se anda despidiendo de la primavera. Víspera ya y augurio del día más largo, que será mañana, se ha quedado hoy como de tarde eterna. De plana luz imperturbable convaleciente, encapotado y triste, callado. Y tan monótono. (20 de junio de 2011)






Me encanta el texto. Todos tus escritos son nostálgicos y melancólicos. Yo los traduzco a colores grises y azules desvaídos, perdiéndose en la semi penumbra.
Manda algún escrito nuevo «de colores» intensos… Un abrazo
Muchas gracias por el comentario, Olga. Bueno, ya sabes que los días tienen su color, según nuestra mirada también.
Seguro que en algún momento salen también algunas palabras iluminadas de colores. Un beso.