
Montaña con niebla. Diagonal.
Por la sierra de Gredos
y el Puerto del Pico,
en la media mañana
de invierno, no se sabe
si el paisaje que forma
la muralla de nubes
suben del mundano suelo
o bajan del cielo divino.
Hasta que entramos dentro,
rompemos sus defensas
y nos colamos en la niebla,
compacta, casi sólida,
que parece impenetrable.
También interminable.
Y no sabemos bien,
ya, dónde estamos.
Quizá transitamos
por los dos al mismo tiempo,
por esta tierra hermosa
y celestial, que atrás queda.
Y al fin, felizmente
vemos de nuevo el verde,
y el rojo, el ocre,
el negro y el tostado
de la vida en la tierra.
Estamos en el suelo.
Y solo, el cielo, blanco.

Puerto del Pico. El Norte de Castilla.




