
Vilhelm Hammershøi, «Dormitorio», Museo Hammershøi en Copenhague
La poesía no duerme,
es sonámbula,
e insomne.
Se despierta en la noche
en mitad de los sueños,
y de la madrugada,
cargando con deseos,
temores y quimeras.
Con los ojos abiertos,
los oídos cerrados,
y sellados los labios
de hastío o de cansancio,
de anhelos, o de olvidos.
Sedienta, inquieta y grave.
Perdida y sola.
Repentina, impaciente
Y apenas sin memoria.
Urgente.
(2017-2024)




