Hoy, 23 de abril y Día del Libro, ha recibido el Premio Cervantes José Manuel Caballero Bonald, novelista, ensayista y sobre todo, yo diría, poeta.
En este día que galardona toda una vida dedicada a la literatura hispánica, recordaré su especial atención a la incertidumbre que, como a él, tanto me pesa. Que nos pesa a todos, afortunadamente.
Y elijo un fragmento del poema Desnudo estoy igual que este papel, del libro LAS HORAS MUERTAS, publicado en el especial año de 1959.
Para poder llegar hasta este trozo de diaria alegría, hasta este férvido peligro del papel, cuántos pasos en falso cuántas barandas vacilantes asomadas al lado de lo negro.
Yo también quisiera poner unas palabras a ese vértigo, al enfrentamiento al vacío que, todas las veces, supone afrontar el intento de cualquier tipo de creación, en particular, en este caso, la escritura. Pero no quiero que falten también las otras, las destinadas al único y extraordinario instante de “diaria alegría” cuando creemos dar un pequeño paso en firme sobre tanta nada, sobre tanta negrura.
Hoja de ausencias, Horas muertas
Es esta una hoja de ausencias que pudiera llenar un tiempo de vacío. Un papel tan limpio que da miedo. Un equipaje tan libre que raya en el espanto. Pues debe abarrotar toda una vida. Es esta una hoja de ausencias que pudiera colmar una existencia entera. Un tiempo tan largo como la incertidumbre. Una labor penosa, un esfuerzo tan duro por delante. Y una necesidad que nos agota. Es esta una hoja de ausencias que deberá saciar anhelos y temores. Y habrá de superar los vértigos más altos. Es esta una hoja de ausencias caligrafiada de tiempos perdidos, de líneas de nostalgias, de horas muertas. (23 de abril de 2103)

Dunas fósiles en Caños de Meca




