Ayer, 9 de abril, conocíamos la noticia del fallecimiento de José Luis Sampedro, que el día anterior se despedía de la vida, de ésta, a su modo, discretamente, con su estilo personal. En la otra, en la de la memoria, seguirá estando.
Se ha marchado cargado de años, y también de muchas cosas que enseñar desde su silla de profesor. Como se dice, muchas veces en estos casos, parece que siempre se van los mejores. No es cierto, los peores, por suerte, también. Los primeros, siempre pronto, los otros, en cambio, siempre tarde.
Esta mañana comentaba la noticia con mi amigo Migue Ángel y referíamos algunas de sus frases, cargadas al mismo tiempo de sensibilidad y de sensatez. Él me decía que le oyó decir en una entrevista que los seres humanos no tenemos sólo el derecho de vivir la vida, tenemos la obligación de hacerlo. Yo, por mi parte, citaba esa frase tantas veces recordada de que existen dos tipos de economistas, aquellos que trabajan para que los ricos sean más ricos y los que lo hacen para que los pobres sean menos pobres. Sin duda, José Luis Sampedro cumplió con las dos proposiciones.
Hoy, en este sencillo blog, quisiera tener un breve recuerdo a su figura y me quedo con una creencia suya, con un dogma de vida personal, que sirve de entrada a su página oficial. Y es este
CREDO PERSONAL
Creo en la Vida Madre todopoderosa
Creadora de los cielos y de la Tierra.
Creo en el Hombre, su avanzado Hijo
concebido en ardiente evolución,
progresando a pesar de los Pilatos
e inventores de dogmas represores
para oprimir la Vida y sepultarla.
Pero la Vida siempre resucita
y el Hombre sigue en marcha hacia el
Mañana.
Creo en los horizontes del espíritu
que es la energía cósmica del mundo.
Creo en la Humanidad siempre ascendente.
Creo en la Vida perdurable.
Amén
J. L. S.
(http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/sampedro/home.htm)
Yo, por mi parte he querido hacer un sencillo homenaje a su memoria, particular y propio, y me he atrevido a hacer un pequeño experimento, una especie de juego utilizando como piezas los títulos de sus obras. Espero que tanta osadía, allí donde esté, no le incomode.
Mientras la tierra gira
El río que nos lleva
tiene la Mar al fondo.
Siguiendo La senda del drago,
La vieja sirena
busca Un sitio para vivir
un Real Sitio,
donde no hay Fronteras.
Allí galopa El caballo desnudo
y vuela La paloma de cartón.
Y El amante lesbiano
ensaya la Sonrisa etrusca
mientras sueña con La ciencia y la vida.
El mercado y la globalización
se discute en un
Congreso en Estocolmo
Sobre política, mercado y convivencia.
Y La sombra de los días
cae sobre Octubre, octubre.
Mientras,
bajo La estatua de Adolfo Espejo
suena el Cuarteto para un solista.
Y, de momento,
tendrán que entrar Los mongoles en Bagdad,
antes de lograr una Economía humanista.
Porque está La inflación (al alcance de los ministros).
Menos mal que, por suerte,
Escribir es vivir.






¡Qué bonito! ¡Qué bonito! Te quiero por estos ratos y por otros que no quedan escritos pero que se encuentran bien guardados en el corazón. Gracias
Yo también te quiero Isa. No solo por los ratos que están, también por los que nos esperan y quedan por venir que, espero, serán grandiosos. Ya me entiendes.
Muchas gracias a ti. Un beso.