EL PESO DE LA VIDA

Con los ojos vendados. Catedral de Estrasburgo

El  tiempo
y el peso de la vida,
se han ido llevando
la luz de tus ojos.
Y llegó una mañana
en que no amaneció
y todo estaba oscuro.
Hoy, la edad
y el dolor de los años
ya vividos,
se han llevado de repente
tu preciosa vista.
Ha cambiado el mundo entero,
y se ha hecho de noche.
La mirada de mi madre
ha perdido su brillo.
Y una parte de mi vida,
de todas nuestras vidas,
se ha quedado ya en él.

(Enero, 2000)

Mujer ciega
Esta entrada ha sido publicada en Constelaciones, Desde el silencio, Desde el tintero y etiquetada como . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a EL PESO DE LA VIDA

  1. Isabel Pérez Sánchez dijo:

    Gracias, Mercedes, por tus palabras que me trasmiten tanto y me hacen sentir emociones muy profundas. Gracias, amiga.

  2. Olga Lozano dijo:

    La mirada de una madre es oro. Un besazo, amiga. Aunque la mirada del corazón nunca se pierde

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *