
Cruceiro de Eiroa. Vilanova. Noia (A Coruña) Fotos: JMV
Este es un lugar que parece sagrado. Una parada en el camino para desvalidos, caminantes piadosos, paisanos devotos y madres menesterosas. Un sitio santificado a la puerta de casa. Humilladero santo de doméstico culto que bendice el hogar y aleja los males. También reúne las ánimas para que no se pierdan, las protege y redime. Este es un monumento de piedra consagrada, una cruz que levantó el abuelo de mi abuela. Quizá para engrandecer, tal vez para santificar el hogar y la familia. Pero esta cruz de piedra es mucho más que eso, es el sitio divino donde mi padre, de niño y de travieso, guardaba sus ahorros como en una alcancía, y tomaba prestado del peto de las ánimas algún donativo de los caminantes. De hombres y mujeres, temerosos de Dios y respetuosos con sus muertos, que dejaban allí algo que tuvieran, puede que incluso a cambio de algún capricho, de alguna necesidad del día. Este descendimiento de piedra bendecida, es mucho más que eso. Era sí, el bendito secreto de mi padre, que, de niño y de travieso, pedía limosnas prestadas para una chuchería, para él inalcanzable, a las almas y a Dios. Eso sí, siempre con cuidado, de que no se enteraran ni su madre ni el cura. (2011-2012)

Peto o cepillo de ánimas





Buen poema, buena semblanza y y recuerdos de los mayores
Eso siempre. Gracias. Un beso.