
El 22 de noviembre de 2016, en un momento delicado, me llegaba por whatsapp una bonita imagen y un breve texto, “Atardecer en Berlín”, un pequeño regalo de mi amiga Carmen. Una imagen de otoño preciosa que me hechizó en el momento en que la vi.
Entonces Carmen tenía a su hija María en Berlín y mi hermana, también Carmen, a la suya, mi sobrina Marta, en Kiel, ambas en Alemania.
Y, al ver esta cautivadora imagen, por un instante, quise estar en Alemania, disfrutando del cielo en llamas que me traía la fotografía, y pensé, sobre todo, que ellas, también hubieran querido estar allí, con María y con Marta.
Y esta belleza de la tarde atrapada, posiblemente por un solo clic de la cámara de un teléfono móvil, me trajo a la mente unas palabras que inmediatamente quise dedicar a las cuatro:
A Carmen, y a Carmen.
Y a María, y a Marta.
Me llega un regalo por wassap, ya, sucumbimos todos. Se trata de una imagen de fuego, y hasta lleva su título: "Atardecer en Berlín" Y todo en mi pantalla es rojo bravo, un cielo de color casi insultante, y tan caliente en el intenso otoño, en el noviembre, casi ya agotado, tan invernal y frío, de Centroeuropa. "Atardecer en Berlín", cuanta belleza encierra esa estampa tranquila, donde sólo las ramas, desnudas y peladas, oscuras y delgadas como un apunte chino, dibujan, escriben, conversan... o meditan quizá con líneas delgadísimas, como una red dormida o soñolienta, siluetas de los cuerpos que tuvieron un día. Y que tendrán de nuevo en la futura primavera. Puede que, asombrados por la luz que los cubre, susurren solamente, también impresionados, como yo lo estoy. Porque este cielo ígneo, anaranjado, y también amarillo, y ese punto violeta de donde el fuego brota, y ese rojo tan puro, tremendamente escandaloso, sólo grita. Mirarlo quita el frío y el miedo de la noche ya en camino. Tanta belleza encierra, tanta herida, tanto dolor, tanta fuerza, tanto color y tanta alegría, tanto mañana... "Atardecer en Berlín", así se llama esta postal explosiva y hermosa. Vuelvo a mirar la imagen. Me detengo en su vista, me recreo, y añoro: Supongo que igual que tú, Carmen, imagino que, Carmen, como también tú, no estar con esos árboles dormidos, aturdidos por el aire púrpura, por esa atmósfera centelleante. No estar sobrecogidas y abrazadas también en esa tarde de frío en Alemania.





Bonita imagen , bonita poesía amiga . Siempre tienes las palabras adecuadas para todo
Ojalá, querida amiga. Me alegro de que te han gustado. Un beso y gracias.
Precioso texto, Mercedes. Y no sólo literariamente hablando, sino por lo que tiene de sentimental y de recuerdos personales. Nostálgico e intimista, recogido y hogareño
Gracias, amiga. Un beso.
Me has emocionado ¡Qué palabras más bellas y cuántos sentimientos trasmites, Mercedes! Muchas muchas gracias y abrazos
Gracias, querida amiga. Un beso
Buenas noches prima. Preciosas letras llenas de nostalgia y amor. Tus palabras emocionan y llegan al alma y cuando esto sucede, cuando se es capaz de traspasar los corazones, es ahí donde surge la magia de la escritura. Felicidades y muy orgullosa de leerte.
Mi querida Berta: Muchas, muchas gracias por esas palabras tan llenas de cariño. Si solo fuera capaz de acercarme a eso que dices, ya me doy por satisfecha. Me alegro de que te haya gustado lo que has visto y espero que sigas descubriendo. Un beso grande.