
Virutas de lápiz
Mientras vamos afilando las horas, ellas se despojan de su fugaz corteza. Y se sueltan en tiras que se enrollan, y caen casi ingrávidas como virutas muertas del lápiz del tiempo. Negro carbón que dibuja nuestro paso por ellas. Mientras vamos afilando las horas se van haciendo finas y acaban flaqueando la vida que guardaban. Se deshacen en polvo, como serrín y cisco, como migas de harina, molienda de los años. Mientras vamos afilando las horas se afina y adelgaza nuestro lápiz de vida, grafito indeleble de cada biografía. Nos punza con su punta se vuelve flaco, agudo, se clava como agujas, en la propia existencia que nunca a escribir de aprender terminamos.
Y a medida que pasan los días que tenemos despuntamos sus minas, y va disminuyendo el tronco de la historia de todos los mortales. Descontamos fragmentos vestidos de momentos, se nos va desprendiendo todo lo que nos queda. Menguamos el mañana. Es eso lo que hacemos. No nos pasan las horas ni las atravesamos. Tampoco nos traspasan mientras creemos que huyen. Son solo tiempo. Nosotros lo inventamos, nosotros lo medimos. Son sólo horas, nosotros las contamos. Sin nosotros no existen. sin nosotros no pasan. Tampoco mueren solas. Sin nosotros no acaban. (Mayo 2013-Diciembre 2023)

Lápiz afilado





Estupenda analogía y acertadas palabras de nuestro lápiz de vida.
Muchas gracias, Javi. Que sigamos sacándole punta mucho tiempo.
Un abrazo.
Vamos afilando y…afinando los días. Muy preciso y precioso el texto. Un beso😘
Gracias. Besos también para ti.