
Nadie lo diría, pero la niebla,
la oscuridad, el rumbo perdido,
se oye.
No se ve, más que verse,
se escucha.
Se pierde el equilibrio
y los sentidos, y un rumor frío
negro, triste y aturdidor
nos lleva, prisioneros,
a donde no sabemos,
a donde no queremos ir,
como perdidos.
Y entre tanto ruido ciego,
entre tanto camino mudo,
envueltos en zumbidos
continuos, monótonos,
y desorientadores,
nos extraviamos, nos perdemos.
No, nadie lo diría,
pero, así como canta la luz,
ensordecen las tinieblas.
(2016)





