
«Paisaje nocturno», Pedro Pablo Rubens , h.1637 (Courtauld Gallery, Londres)
Por fin ha llovido.
Durante dos días nos ha bendecido el agua del cielo, tan ansiada, tan esperada por necesaria.
No es suficiente, pero se agradece. El agua que todo lo limpia también, a veces, nos limpia un poco el alma y nos hace brillar un poco más.
De momento parece que la lluvia no se queda con nosotros. Pero esta agua tan anhelada, aunque efímera, me ha traído a la memoria otro día de lluvia de hace ya varios años. Entonces finalizaba el invierno. Ahora lo disfrutamos de lleno. Y ojalá que el chaparrón magnífico, el abundante y glorioso aguacero se siga acordando de nosotros y nos vuelva a visitar muy pronto.
(Enero 2024)
Las estrellas brillaban de tal forma que parecían recién lavadas. Y es que la torrencial lluvia de la tarde limpió el firmamento y sus contornos, lavando como un río las galas de la noche. De la noche de invierno, hermosamente limpia, tremendamente clara. (Marzo, 2016)

«El nacimiento de la Vía Láctea», detalle. Pedro Pablo Rubens. 1636-1638. Museo Nacional del Prado. Madrid.





Están como están las cosas la LUVIA sí que necesita un buen texto. 👏👏
Y tanto, pero tristemente parece que durado poco.
Besos.