COMO DESHILVANADOS

El Levante nos marca
con su hierro de fuego.
Y en su abrazo de tierra,
de modorra y cansancio,
de calma, nos enreda.
Viento que nos atrapa,
con un rastro cansado
de agotada existencia.
Nos invita a otra vida
casi ajena, remota,
arrastrando unas piernas
tan torpes y de arena.

Tiempo lacio que avanza,
perezoso y rendido,
con sus horas de trapo,
que se van consumiendo
entre gestos sin gana.
Horas blandas y espesas,
de días abatidos,
desvanecen los actos.
Momentos de abandono,
desgastados y mustios,
confunden el sentido
de infieles espejismos.
Compacto, nos aplasta 
despojando motivos
de fuerzas y futuro,
desprendiendo pelusas
de humana resistencia.
Nos aleja del mundo,
suspendidos del aire,
pastoso, que produce.
Impone su letargo
y la atmósfera enturbia,
hasta romper los cabos
de la supervivencia.

Brisa caliente y calma,
nos hace sacudirnos 
de todo lo diario,
hasta de los deseos.
Cuando salte de rabia
y se haga ventolera
se llevará humedades
y malos pensamientos. 
Y mientras se prepara
nos tiene como rotos,
igual que hilos sueltos.
Como deshilvanados.

Dunas en Camposoto. Punta del Boquerón. Fotogtafía: JMVargas

Esta entrada ha sido publicada en Como deshilvanados y etiquetada como . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a COMO DESHILVANADOS

  1. Javier Gazzo Rivas dijo:

    Los que conocemos el Levante nos identificamos totalmente. Enhorabuena por las palabras tan acertadas. Me gusta.

    • Mercedes_GP dijo:

      Gracias, Javi. Me alegro de que lo consideres así.
      Es verdad, el levante en esta zona hay que sentirlo para saber como es.
      Y, en verano sobre todo, ese desmadejamiento que nos deja es lo que he querido expresar.
      Un saludo

  2. Maria Del Carmen García Pazos dijo:

    Bonita manera de hablar del levante,el que no tenga oportunidad de vivirlo lo podrá sentir leyendo este poema 😘😘

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *