
Terrazas do Alto Douro
Viñas y olivos, muy de vez en cuando, bajan a saltos hasta el río. Escriben la tierra, con alfabeto morse, en código cifrado de líneas y de puntos. ¿Qué no están diciendo? No hace falta entenderlo, con mirarlo nos basta. Es un paisaje escrito por la mano del hombre: esforzada y paciente creación casi divina. Obra maestra que pide contemplarse, gozarla, retenerla, y recordar de lejos. Sí, también ser evocada. Que es regresar de nuevo. (Septiembre, 2012)




