PASO A LAS SOMBRAS

Final del día. Atardecer

Va recogiendo el día
sus luces y las horas,
envolviendo la claridad
en una capa oscura,
y guardando en una caja
los preciados destellos.
Atesorando resplandores
para mañana.

Las sombras se derraman
por las vueltas del mundo:
oscurecen los rincones,
se esconden en las esquinas,
colándose hasta el fondo,
nublándonos la vista
y el sentido.

A nuestro alrededor
se alargan los perfiles,
y se vuelven azules,
y morados, y fríos,
los contornos y el aire,
que todo lo sombrea.
Se repite el enigma
del momento diario.
Y la penumbra nos llama,
otra vez,
a tener otros sueños.

El crepúsculo, breve,
impone su letargo,
y viene a recordarnos
el orden de las cosas,
la certeza del fin
y del principio,
la evidencia diaria
de lo caduco
y de lo constante.
Y a situarnos, otra vez,
en el lugar que estamos.

La tarde se retira
dando paso a la noche,
y su oscuro momento.
No tardará en llegar.

(2018-2026)

Noche. Escena de la costa mediterránea con pescadores y barcas. Claude Joseph Vernet. 1753. Colección Carmen Thyssen

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2 respuestas a PASO A LAS SOMBRAS

  1. Isabel Pérez Sánchez dijo:

    Precioso, Mercedes. Me trasmite esa quietud que nos prepara para la noche, para que terminemos el día con calma, que tanta falta hace. Cuando lo estaba leyendo, me ha recordado algunas palabras al poema: «Yo voy soñando caminos de la tarde» de Antonio Machado. Hoy no me quedo con las ganas de decírtelo. Un abrazo

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