
Foto: Endesa
Poema a las torres de Sevillana
en la Bahía.
Como dos sólidos pies
de un coloso calado,
de brillo fulgurante.
Orgullosas obras de arte
y creadoras de luz.
Sutil laberinto
de encajes de acero.
Encendidas, e incendiadas
de plata, como la mar
bajo el viento de febrero.
Helicoidales, derechas
suben al cielo,
metálicas y perfectas,
a encender mi soledad.
(Febrero, 1996)

Foto: Endesa




