
Imagen: Amo del Castillo
Chirrían las bisagras,
gritan los goznes
de puertas mal cerradas
que se duelen al viento
que las roza y las mece.
Lloran los postigos
las verjas, las cancelas,
y los portones secos
y pesados.
Crujen oxidados
doloridos de tiempo,
y humedad,
los pernios y las juntas
de heridas mal selladas,
y de grietas antiguas.
Quedaron
como bocas abiertas,
desdentadas y mudas,
como muertas,
llagas que aguantaron,
hundidas para siempre.
Desvencijados, descuidados
llorosos y dolientes,
entreabiertos y viejos,
mohosos y enfermos
se lamentan los portones
que se atrancan,
que se cierran con dolor,
que se abren con dificultad,
que quedaron fijos ya
sin salida, sin entrada,
a ningún día ni promesa
pasado o venidero.
Y chillan de dolor
cicatrices sin soldar,
lesiones sin sanar,
y penas podridas.
(Septiembre, 2016)





