
Tal vez tengas razón, y la vida sea un paso. Un paso corto, leve y sigiloso. Un paso vacilante e inseguro. Sea un salto inquieto, extraño, incierto. Pero hermoso. Un brinco pequeño y valiente. Diminuto y osado. Y sea, también, un emocionante titubeo entre una Nada y Otra.

Estudio para bailarina en escena. Edgard Dégas, h. 1877. Museo Nacional de Bellas Artes. Buenos Aires. Argentina.




