
Llueve. Cae el agua sordamente con un eco de calma. Y el suelo es un espejo donde se mira y pasa. Ha oscurecido ya la calle solitaria, y el suelo es un espejo de luces atrapadas. Y este agua que se pega a los muros de la plaza, mañana será musgo y después, quizá nada. Es el otoño sí. Es el otoño. Y la noche. Y la lluvia. Y es, también, el tiempo, que pasa. (Septiembre de 2013)





