
Ítaca Homero, Kavafis, Llach y…
No vuelvas nunca a casa si nos ha divisado lo que querías alcanzar cuando saliste: lo que ibas buscando. Así no habrá rencor, así no habrá arrepentimiento. Pero si lo que encuentres no estuviera a tu alcance, si no merece tu viaje, no te dé recelo ni desconfianza. No temas la vuelta, que regresar no te dé miedo, que no haya temor al reencuentro. Ítaca siempre tiene abiertas sus puertas. (Julio, 2014)

Regreso a la orilla




