La tarde va cayendo
ya no aguanta.
Ya no puede tenerse
de vencida.
Irá entrando la noche,
el día no se sostiene,
no resiste. Agotado,
no puede con la luz,
que se le escapa
por las rendijas
del sueño y del cansancio.
La oscuridad vendrá
a relevar el brillo
para darle descanso
y un reposo a esta hora.
Siempre cansada ya,
también hermosa siempre.
Soñolienta y nostálgica
como la llama efímera,
breve, como el instante último,
pasajera también
como la vida misma.
Pero, ¡ay! abierta
todavía a la esperanza,
y a la clara certeza
de que el sol, aún,
vuelva mañana.
A darle de nuevo su tiempo,
a renovar el día.
Y otra vez, nuevamente,
a otorgarle su sitio
que viene a ser lo mismo.
(2019, 2025)