75 años de la muerte de Machado
Ayer, 23 de abril, fue el “Día del Libro”. Y, por este motivo, la Biblioteca Pública ha realizado unos sencillos actos durante estos días. La jornada anterior, 22, rendía un homenaje a Antonio Machado en el 75 aniversario de su muerte (22 de febrero de 1939). Esto ocurría justo dos meses después de tal efemérides con una tarde dedicada a su poesía.
En el salón de la Fundación Rafael Alberti, la casa de otro poeta, nos reunimos varias decenas de personas para oír, de nuestros propios labios, las palabras de Machado. Y el acto resultó cálido, sencillo, sentido y emocionante.
Miembros de diferentes clubes y talleres de lectura y personas amantes de los libros y la poesía nos congregamos para oír y leer poemas elegidos por cada uno de nosotros. Yo me “colaba” invitada, animada, por Isabel, ¿cómo no acompañar a Isabel?.
El acto se abrió con un documental sobre la familia Machado dedicado, fundamentalmente, a doña Ana Ruiz, la madre del poeta, y a los tristes días del exilio, a los días finales de madre e hijo, doña Ana y don Antonio, en Colliure, tierra cercana, pero ya francesa y en el exilio. Este corto reportaje abonó el terreno para la emoción.
La conmemoración de ese 75 aniversario y el acto me animaron a rescatar del tiempo y del olvido, mi pequeña y humilde aportación. Y asomarla, a la vuelta, a este blog. Un inigualable rato de charla con mis amigos Isabel y Enrique, almas ambos -cada cual a su modo- de la tarde, no lo permitieron. Pero nada mejor que una afable y animada conversación sobre poesía y literatura para completar el día. Ocupaciones más prosaicas se interponían ayer. Así que parece que, hoy, es el día.

También se fue un día Machado con tristeza en la mirada, con un nudo en la garganta. Todo aquí lo había dejado. En el alma, una oración. Bajo el brazo, sus palabras. Guardada lleva la patria. El llanto, en el corazón. Mientras se marcha en el tren, y mira, el cristal se empaña. El destino jugó bien. Antonio ha dejado España. (197… y tantos)





