La vida puede ser
como un libro:
Y hay que sabe cerrarlo.
Hay quien lo sabe
-lo mejor es saber-
cómo debe cerrarse.
Y lo hace cuidadosamente
lo deja sobre la mesilla
o en el estante preciso.
Ordenado.
Hay también quienes viven
leyendo su historia
conociéndose,
encontrándose
en cada frase.
Y se dejan de vivir
de forma sencilla
de manera fácil,
leyéndose a párrafos,
pasando páginas.
Otros, en cambio,
nunca aprendieron
el significado
de las palabras.
Se duermen leyendo,
y se les resbala
la historia de las manos.
A otros, por desgracia,
y apenas abierto,
el libro se les cae
estrepitosamente.
Y del golpe,
se cierra.
(2013-2023)