
Últimas luces de la tarde. Carrión de los Condes (Palencia) Foto: MGP
Bajo un cielo turquesa y amarillo pasea su abandono el solitario, hacia nubes rosadas y rojizas, hacia estrellas tremendamente blancas. Hacia la nada, hacia la compañía, hacia la vida fuera de su casa. Lejos del mundo oscuro y desolado, hacia una luz que llama desde lejos para esconderse dentro de un momento: desconocida fuente de presagios. Hacia una luz que llama en la distancia para ocultarse al cabo de un instante. Pero cuánto color deja a su paso, cuánta esperanza, cuántas claridades que marchan a alumbrar otros paisajes donde no hay hombres solos como en éste. Mañana nos traerá colores nuevos para seguir sus pasos nuevamente. Arrastrando tristezas, soledades. Paseando el abandono y el deseo. Huyendo del abrigo y la esperanza. (Junio, 2014)

«Hombre solitario en una duna», Max Liebermann (1847-19




