
Desembocadura del río Guadalete en la bahía gaditana. Flirck
El río se pierde en el mar.
Convierte en rabiosas olas
los últimos pasos, de su tímida
corriente final, casi caricia ya
de la mar cercana.
Es el momento mismo
de morir por amor, o por cansancio,
entregarse y confundirse
con las tranquilas
aguas de la bahía gaditana,
esa que tanto lo añora,
y la que tanto lo espera.
Eternamente rendida,
y eternamente silenciosa,
aguarda cerca la lengua
de agua acariciadora y anunciada.
Y mientras, el torrente,
por su parte,
convierte en olas de pasión
sus últimas corrientes,
como una ofrenda final
para su eterna adorada,
antes de confundirse
con la sal de sus aguas
para siempre, y morir
con ella quizá, y acompañarla,
por amor, o empezar a vivir,
con ella también, por esperanza.
(1995, 2014, 2024)

Desembocadura del río Guadalquivir en el Océano Atlántico por Sanlúcar de Barrameda, Cádiz





Qué palabras más bien escogidas para tan bonita descripción.
Hola, Miguel. No sabes cuánto me alegra y te agradezco que estés dando vueltas por aquí. Gracias por tu comentario y tus palabras que, desde luego, me animan a seguir. Tu opinión tiene para mí mucho valor. Un abrazo.