THÁNATOS (θάνατοσ)

Crátera ática de figuras rojas firmada por el alfarero Euxiteo y el pintor Eufronio. H. 515 a.C. Hipnos, Thanatos, Hermes y Sarpedón, Metropolitan Museum of Art, New York. Y relieve griego clásico de Thanatos.



Me molesta y no soporto,
de la muerte, su absoluta
y cruel indiferencia,
ante edad, sexo, raza,
condición o riqueza.
Su desprecio por nadie,
por todo y por nada.
Su amenaza continua y cobarde
disfrazada de enfermedad,
de tragedia, de miedo,
de catástrofe, de guerra,
de desesperación y de miseria.
O de simple accidente.
Y su hipócrita irrupción sin aviso,
quebrando cualquier consuelo
para todos y para siempre.

Me enfurece, y no aguanto,
que cierre perpetuamente
el camino de vuelta
negando el refugio, el calor,
y el cobijo del recuerdo
de los que se quedaron.
Y los que ya no están
porque se fueron antes.

No es la oscuridad,
pues sé que ha de ser ciega.
No es el silencio,
ha de ser sorda y muda.
Es la nada, solamente la nada.
Esa carencia definitiva
e incomprensible,
oquedad constante e interminable.
Es la soledad que no se siente,
el abandono sin renuncia.
No sentir. No ser.
La nada, sí, la nada.
Y también esa despiadada apatía,
que cubre con disimulo
mientras estamos vivos.
Y depender de ella
toda nuestra existencia,
de algún modo.

Y me molesta, también
su tajante realidad.
Su arrogancia y desprecio.
Y no existir, no ser,
en cambio, sin su peso.

(2021-2024)

«El ángel herido», Hugo Simberg. 1873-1917. Museo Ateneum, Helsinki

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