PESAR

Cómo pesaba el luto.
Pesaba más la ausencia
y el silencio.
Y ese miedo a nombrarte
semejante al olvido
y no ser nada.
Pesaba más la culpa,
esa siguió pesando
mucho tiempo,
hasta tapiar las puertas
del futuro.
Un día nos atrevimos
a poner voz y nombre
a tanto pensamiento.
Luego no me cansaba
de renombrarte nunca,
y volviste a vivir
de alguna forma.
Entre vagos recuerdos
no era posible ya
de otra manera,
pero encontrarte
y llamarte nuevamente
por tu nombre
nos fue salvando a todos
de algún modo.
Te fuimos conociendo
poco a poco.
Y volviste, volviste.
Como solo es posible
volver desde la muerte

(2017-2024)

Esta entrada ha sido publicada en Constelaciones, Desde el tintero, Fuera del paraiso y etiquetada como . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *