
Está la luna hinchada y perfecta, redonda y colmada enteramente. Ha abierto su ojo por completo. Quizá quiere alumbrarnos con idea protectora y nos abre la noche para no perdernos. Tal vez su intención sea otra y, orgullosa, se crece cuanto puede. Y que seamos nosotros quienes la miremos, mientras ella disfruta engreída y repleta. (octubre 2012)





