
Imagen: Feepick
Troncos, brazos y piernas enredados,
cuerpos de ancianos,
de hombres y de niños,
de mujeres cargadas con
el futuro incierto de la vida pequeña.
Huyendo, escapando,
ahuyentando la muerte.
Esquivando un presente
de hambre y de miseria,
de las horas del miedo
de la noche fijada indefinidamente.
Es la realidad de tantos ojos tristes,
inocentes, pesados y sin horizonte.
O con un horizonte lejano e inseguro,
incierto y peligroso,
pero quizá no tanto.
Cuerpos que huyen del dolor,
almas errantes, perdidas y vacías
que salen de su casa.
Como los fugitivos,
sin esperanza, sin consuelo.
Abandonando al hermano,
confiando en el vecino.
Para morir revueltos,
enredados, aterrados de miedo
y de desesperanza.
En las aguas y tierras
del futuro y la promesa.
Mientras todos nosotros,
seguros, confiados y ciegos,
cerramos los ojos.
Por si acaso.
(2016-2024)


Fotos: JMV




