
El otoño ya corta
alas a los días.
El último sol,
la última claridad,
lanza una mirada,
echa un vistazo,
antes de despedirse,
centinela de luz,
guardián celoso,
como siempre.
El otoño le quita
momentos a la tarde,
y resplandores lentos
y, de paso, también
un poco de orgullo.
Trae la luz delgada
hasta perderse
pronto, insegura.
Regresa la humildad
que se llevó el verano.
Vuelve la vacilante
umbría del crepúsculo.
El otoño y la noche
engordan las sombras.




