VUELTA POR SANTIAGO

Es esta una tierra de brumas.
Aquí se diría
que nace la niebla.
El horizonte, al fondo,
es una aguada,
un paisaje chino
de líneas siempre curvas,
como desdibujadas.
Salimos de mañana,
ya de vuelta, otra vez,
como siempre, en un velo, 
entre mustias neblinas.
Así lo recuerdo
de tantas otras veces.
Es esta una estampa
para mí conocida
de color uniforme
dibujado con tinta,
de grises borrosos,
imprecisos y ausentes,
que se van aclarando
algo más tarde.
Se van volviendo nítidos,
van siendo más reales,
adoptando colores
mientras nos acercamos.
Y Santiago, al fondo.
Esta vez, la dejamos a un lado.
Nos espera a la vuelta,
¡el Apóstol lo quiera!,
con su abrazo de piedra,
amable siempre,
también santificada. 
La miro y me despido.
Ella me entiende.
Se va quedando atrás
la tierra de las nieblas.
Mientras, el camino,
se nos va despejando.
Ese largo camino por delante.
Y el paisaje se va volviendo verde.
Pasa del gris al verde,
hasta dentro un rato.

(2013)
Esta entrada ha sido publicada en Código secreto, Constelaciones, Desde el tintero y etiquetada como . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *