Plaza de Santa Teresa e iglesia de San Pedro. Ávila. MGP.
Ávila tiene
cimientos de piedra
y una fuerte muralla
que la circunda,
un hermoso cercado,
dorado y justo,
que la defiende.
Una sólida peana
sobre la que alza,
una espadaña alta,
un caserío turbado
y una sagrada fortaleza.
Esta sobria ciudad
está santificada
y presume de ser
sagrada, austera
y recia.
Y es que tiene también
un ramo de santos
que la protegen
y la guardan.
Por eso, no importa,
que esta tarde
de bochorno y primavera,
el aire se llene
de caballitos del diablo.