Sigo el camino recto,
parece interminable,
frío, largo y seguro.
Nos custodian los bosques
claros, altos y grises,
de álamos lejanos,
ausentes y desnudos.
Tristes, finos, curvados,
como dormidos arcos
de violines del aire.
Manchas de líneas puras
que arreciará quizá
el soplo enfurecido
de la tarde,
órgano del invierno
resonando en la vega.
En la atmósfera pura,
compacta, intensa y fuerte.
¿Sonarán con el viento?
Ya no lo supe nunca.
El camino me llevó
hacia otra parte,
a escuchar otras músicas
con otros instrumentos.
(Diciembre, 2011)
Álamos en Invierno.
Álamos pelados-Invierno. Silvia Corvalán.